Hemeroteca :: 03/11/2008
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OPINION
Última actualización 03/11/2008@04:10:23 GMT+1
Alba Toscano, buena amiga y “cocinera” de la Sinagoga la Javura de Valencia, me ha enviado una interesante reflexión y una cita bíblica en que se explica el sentido profundo de Yom Kipur, (Deut30:11-13): “Los mandamientos cuya observancia te ordeno hoy no estan ocultos ni son dificiles de cumplir. No están escritos en el cielo para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al firmamento hasta alcanzarlos para que podamos cumplirlos?" Tampoco están al otro lado del mar para que digas: "¿Quién cruzará el oceano hasta llegar a ellos para que podamos cumplirlos?" La palabra está muy cerca de ti, en tu boca, en tu corazón para que puedas cumplirla.”
No están escritos en el cielo para que digas: “¿Quién subirá por nosotros al firmamento hasta alcanzarlos para que podamos cumplirlos?" Tampoco están al otro lado del mar para que digas: "¿Quién cruzará el oceano hasta llegar a ellos para que podamos cumplirlos?" La palabra está muy cerca de ti, en tu boca, en tu corazón para que puedas cumplirla.”

Lo cierto es que casi coincidiendo con el fin del Ramadam, mes sagrado de los musulmanes, han comenzado los Iamin Noraim (días temibles) durante los cuales la tradición judía afirma que el hombre es juzgado cada año por lo que hizo el anterior, y en que se sella su destino para el próximo. En efecto desde Rosh Hasanah (año nuevo) y hasta Yom Kipur tenemos la oportunidad de reconciliarnos con el Eterno y “abogar por nuestra causa”, aunque sino recobramos la concordia con nuestro vecino de poco servirá el intento. Para el judaismo los preceptos fundamentales de estos días se pueden resumir con las tres “t” : Teshuvá (arrepentimiento para reconocer que hemos sido injustos con el prójimo), Tefilá ( el rezo o la plegaria compartida que se convierte en un punto de encuentro y reunión) y Tsedacá (caridad para saber buscar nuevas formas de ayudar a tu comunidad y mejorar la condición de tu prójimo por imperativo de la justicia social ).

Para los Verdes las tres “r” son algo más que una regla de mnemotécnia para señalar la necesidad de reducir, reutilizar y reciclar. Si verdaderamente acertaramos a reducir nuestro consumo, no se plantearía de forma tan acuciante la necesidad de reciclar, y el pobre Wall-e a lo mejor se podría tomar unas merecidas vacaciones, como los pobres agentes de Wall Street. Esto puede sonar un poco extraño en estos momentos en que la mayoría nos vemos forzados a reducir el consumo de carburantes por su elevado precio, e incluso de los más básicos bienes de consumo porque confluyen un elevado índice de desempleo y una galopante subida de costes financieros e inflación. En momentos en que las constructoras se deconstruyen en el divan de un psicoanalista llamado Derrida, y las instituciones financieras observan como se evaporan sus activos en el mundo digital (seguir las oscilaciones del Ibex en tiempo real en internet resulta casi pornográfico), en estos momentos, Yom Kipur se puede traducir por esperanza.

Todos estos síntomas son alertas que nuestra sociedad debe entender y debatir, y por ello nos “despierta” un año más el toque del shofar, anunciando que cada uno debe asumir su responsabilidad, cada persona cuenta. Abraham lo demostró cuando regateando con el Eterno (mientras trataba de salvar las ciudades que habían acogido a Lot ) consiguió el compromiso divino de perdonar a la ciudad y a sus habitantes si al menos en ella se pudieran hallar a diez hombres justos. Por cierto que diez es el número que la tradición judia requiere para que el “miñán” se complete en la sinagoga. Diez hombres equivalen así a un mundo. El mundo de los hombres. Aunque puede que no tengamos que poner en este nuestra esperanza, sino en el mundo de las mujeres y los niños. Así lo demuestran las que han recibido el premio Nobel alternativo este año: Krishnammal Jagannathan, Amy Goodman, Monika Hauser y Asha Hagi, designadas en base a méritos propios por la fundación Right Livelihood Award. Así lo ha demostrado Ingrid Betancourt, presidenta internacional de los verdes, que ha recibido el premio Principe de Asturias de la Concordia.

Como Verdes no debemos perder mucho tiempo anunciando el fin del mundo o el “apocalipsis” inminente, nuestro mensaje debería ser siempre positivo y esperanzador, lo que toca es desear a todos que el “curso” que acabamos de comenzar sea feliz, dulce, próspero y muy saludable para todos. Para ello nada mejor que hacer como nos pedía el catecismo : examen de conciencia, acto de contricción y finalmente expresar el firme deseo de “pecar” bien acompañados, al menos en grupos de diez, y seguir inventando lugares de encuentro y momentos de reconciliación con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza de la que formamos parte. Como Alba Toscano señala en su escrito : “ El cumplimiento de los mandamientos insiste en que prestemos atención al shofar que nos llama a reunirnos año tras año para volver a debatir cómo mejor podemos usar los mandamientos para trabajar y vivir juntos. Si no, estamos condenados a caer en la intolerancia que es la consecuencia directa de la ausencia de debate.”

Juan Costa
Verdes del Mediterráneo
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